Muchos me han dicho que escribirte es un grito al vacío,
que estas letras se perderán en la inmensidad de la humanidad.
Y sí, tal vez tengan razón;
tal vez sea intentar llenar un cubo roto
y cada verso se deslice por la grieta antes de tocar algún corazón.
Pero nada de eso me importa,
porque solo hay unos ojos por los cuales me derrito y deseo que lean esto,
una sola sonrisa que busco despertar con cada palabra,
unas manos concretas que quiero ver sosteniendo el pulso de todas mis noches en desvelo.